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sábado, 4 de octubre de 2008

Nudismo ("Repor: En Pelotas")

Viendo ayer la televisión me encontré con este reportaje sobre el nudismo. En el programa Repor de TVE1 emitían "En pelotas" (aquí junto con "Estrellas Fugaces" hasta el 10/10/2008). Siempre resulta curioso plantearse estos temas que no suelen surgir un día cualquiera. En España se puede ir desnudo por la calle sin ningún problema, aunque muchos digan que es exhibicionismo no es cierto. Exhibicionismo es usarlo para llamar la atención sobre el resto, con la intención clara de escandalizarlos y asustarlos. Nudismo es hacer lo mismo de siempre pero desnudo. También hay gente que hace exhibicionismo vestida.


Un poco de historia.

En el tema del nudismo entra el pudor, y lo primero que habría que saber para comprenderlo es verlo con un poco de perspectiva histórica. Nos empezamos a vestir simplemente por frío, nada más, eso es un hecho. Lo de ponerse las hojas de parra en el paraíso creo yo que ya está superado, las primeras prendas de vestir no se pusieron para ocultar nada ya que seguramente lo que más tapaban era la espalda y desde luego daban más calor que una hoja. Primero fue tan anormal ir vestido como ahora desnudo:
- ¡Anormal!
- Sí, pero qué gustirrinín...

Con el tiempo vestirse se convirtió en costumbre, la norma, y lo que pasa a ser anormal es andar desvestido. Un cambio así tarda generaciones en producirse, y con el tiempo todos han estado toda su vida vestidos, así que era raro ver a otra gente desnuda en el contexto habitual y cuando se produjera causaría quizás una mínima sorpresa, esta sería cada vez mayor, y llegado un momento incluso se buscaría. Tampoco tardaría mucho en aparecer la distinción de sitios para hombres o mujeres, con lo cuál se sabía a quién sí se podía ver desnudo y a quién no. Se produce un círculo vicioso que describe la situación: nos vestimos porque tenemos pudor pero también tenemos pudor porque nos vestimos. En un inicio fue lo segundo, pero es reforzado por el primero, ese nuevo sentimiento, una retroalimentación que hace que cada vez ocultemos más cantidad de piel y más tiempo.

Así, el hecho de que ahora tengamos pudor es algo circunstancial que vino dado por un motivo ajeno. A eso le podemos sumar en los últimos años que el desnudo no sólo es poco habitual, sino que además se ha usado como principal estímulo para la excitación sexual, y se ha explotado bastante, además de darle el carácter de algo prohibido que como bien sabemos, es una de las cosas que más ganas dan de probar algo. Si a los niños les dijeramos "como se te ocurra leer esos libros te vas a enterar" se convertirían en grandes lectores. Es una exageración sí, pero no va tan desencaminado el asunto, es difícil que un niño lea si tú le animas y le dices lo maravilloso que es pero nunca lo haces.


El presente, ¿nudismo sí, no, ni sí ni no?

A veces al analizar estas cosas, y sobre todo en algo que además de como nudismo también se conoce como naturismo (aunque incluye más cosas), es fácil caer en sobrevalorar el pasado. Se está más en contacto con la naturaleza o nacemos desnudos (también nacemos casi ciegos, pequeños y arrugados, sin saber hablar, sin moralidad...). No sobra parte de razón como ya expliqué antes. Pero es que que algo haya sido así al inicio no significa que deba seguir así, las cosas cambian, lo que hay que hacer es intentar que sea con criterio. Cierto, no nos deberíamos escandalizar por ir desnudos ni hay nada que ocultar, y eso es algo que habría que cambiar (esa manía de considerar que un cuerpo desnudo ya es inmoral y pornográfico). Pero que ir desnudo no deba parecer raro tampoco tiene por qué significar que haya que ir siempre desnudo. Que no tuviera por qué ser extraño que todos los hombres del mundo pudieran vestir en rosa chillón no significa que todos los hombres del mundo deban vestirse en rosa chillón. Sí podría ser una forma más de vestirse: "hoy llevo camisa azul, rosa... ¿o nada?". Pero claro, igual que no vamos de la misma forma vestidos a todas partes, tampoco podríamos ir desnudos a todas partes.

Y no se puede negar que cómo nos vestimos indica algo, y cómo no lo hacemos también. Mucha gente lo llama prejuicios, pero hay muchos prejuicios con el prejuicio. Para empezar, su contenido puede variar, pero los prejuicios en sí son inevitables. Y como es algo implícito y llamarlo así suena feo, en psicología social hay un término que es al mismo tiempo un poco tecnicismo y un poco eufemismo: TIP (Teoría Implícita de la Personalidad). Esto significa que nosotros al ver un rasgo podemos atribuir a ese rasgo una conducta, una forma de ser. Esto puede ser personal, adquirido por la propia experiencia "mira, ya he salido con 3 rubias y paso de repetir porque son todas..." o menos superficiales "una persona que sonríe así no puede ser mala", y también adquiridas de otros, oralmente o por los medios de comunicación. Son una forma de superstición que a su vez no es más que un problema derivado de nuestra virtud de vincular acontecimientos, con mejores o peores resultados.

Entonces ¿qué nos aporta ir vestidos? Además de bolsillos y abrigo, ir vestido también es una forma de comunicación. No todos vestimos igual siempre y no todos vestimos igual a lo largo de nuestra vida. Cómo nos vestimos indica algo de nosotros y de nuestro posible estado presente. No hay que confundirlo con el "mi forma de vestir define mi personalidad y soy libre de vestirme como quiera cuando quiera". Generalmente cuando se dice que una prenda describe la personalidad de alguien es por un uso muy concreto de una prenda concreta que más que la personalidad nos identifica como miembros de un grupo, y considerar a esa gente según al grupo al que pertenece. Pero es que seamos quien seamos, tenemos que saber que no podemos ir siempre vestidos como queramos.

El vestido también nos permite adornarnos, hacernos un poco distintos cada día. Desconozco si los nudistas/naturistas considerarán correcto tatuarse, pero por ejemplo, esa sería la única forma de decoración que podríamos permitirnos. Y si no, ¿alguien con tatuaje ya no puede ser naturista? Y si nos pintaramos el cuerpo con algo borrable, ¿eso sería menos naturista o menos nudista? Hay tribus que se tapan, tatúan, pintan, y dudo que precisamente sean menos naturales.

Además, ir vestido puede ser útil para saber qué hace alguien, su labor dentro de una comunidad. Dentro de un comercio es normal saber quién trabaja allí por su ropa, aunque también crea confusiones, uno puede ir casualmente a Mediamarkt con camiseta roja y vaqueros y seguro que alguien le pregunta algo.

También puede ser útil para indicar la posible actividad que alguien hace en un momento. Pongamos que un conductor de autobús está arrancando y ve a un hombre corriendo en esa dirección vestido con traje: ese hombre va a perder el autobús. Pero también podría ver a alguien en la misma situación en chándal: simplemente está haciendo ejercicio.
O bien puede indicarnos el estado de la persona en ese momento. Si vemos que un amigo que normalmente va bien vestido empieza a depreocuparse por su aspecto, podremos interpretar que está pasando una mala época en algún sentido. Esto puede verse en más cosas pero supongo que las pistas nunca sobran. También puede ir normalmente mal vestido y si lo vemos arreglado puede significar que va a ligar, a una entrevista de trabajo o a un evento importante.

Ir desnudo puede resultar poco práctico, como se ve en el reportaje a veces se tienen que buscar otras formas de llevar cosas encima (bolsillos en el gorro, un collar para el móvil y la cartera...) y en cierto modo también tiene algo de antihigiénico, como también ellos reconocen, para sentarse siempre usan un pareo en el que tiene que estar bien claro en qué parte pones el culo. Yo la verdad, para tener que andar llevando un pareo, digo yo que en la mano, para cada vez que me siente ponérmelo... para eso llevo unos pantalones cortos, que tanto no molestan y así no me paso el día quitándome y poniéndome el pareo de marras...

Y por qué negarlo, también le puede agregar el vestido algo de gusto a los ojos, no sólo porque después se puede disfrutar de un cuerpo desnudo, sino porque el vestido puede quedar muy bien. Además, es una fuente de ocio: en un pueblo nudista nunca pueden jugar al strip poker. En la película "El Rey Pasmado" (1991), el tema del desnudo se llevaba al límite en el que el rey no podía ver desnuda a su mujer. En una escena se decía esto:
-Y lo peor es que ahora el Rey quiere ver a la Reina desnuda, y ya sabe padre, después querrán ver todos los maridos a sus mujeres desnudas, con el tiempo todas las mujeres se desnudarán ante sus maridos en todo el mundo, incluso se cree que llegará un día en el que las mujeres salgan desnudas a la calle, ya sabe como son las mujeres cuando desvelan sus secretos.
-¿Mujeres desnudas por la calle? ¡Eso es como no echarle sal a la comida!
Y algo de razón no le falta.

martes, 30 de septiembre de 2008

Evaluación del testimonio (II): hacia una "máquina de la verdad" más sincera

En el artículo anterior [Evaluación del testimonio (I): pasado y presente conocido] comentaba más o menos en qué se basaban las técnicas de evaluación del testimonio más antiguas y también las más conocidas del presente. La conocida malamente como "máquina de la verdad", y correctamente como polígrafo, tiene muchos usos, es una herramienta que se puede usar mal o bien, y la precisión técnica la tiene, lo que precisa es saber aprovecharla. Hay un sistema poco usado y menos conocido de evaluación del testimonio con polígrafo que le da mil vueltas al popular, en un sentido obvio una vez conocido su método que expondré brevemente. Por cierto, una vez leído, os animo a que me digáis alguna película, serie o programa de televisión en que se haya usado, para que al menos veáis que hay vida más allá con este instrumento de lo que dejan creer.

Ventajas:

  • El evaluado no tiene que decidir decir la verdad o mentir, sino simplemente repetir lo que le dicen. También puede no tener siquiera que hablar, usando imágenes.

  • Es virtualmente imposible que alguien inocente sea considerado culpable, puesto que el propio sistema hace que sólo se sepa la verdad si se es culpable, cómplice, testigo directo, víctima o policía al cargo, y obviamente los tres últimos no serían evaluados.

Desventajas:

  • Sí es posible que algún culpable sea considerado inocente (especialmente con psicópatas).

  • Sólo se pueden evaluar crímenes en los que haya suficientes detalles no conocidos públicamente como para hacer el suficiente número de items. Así, alguien tiene que conocer la verdad, y para ello hacen falta tener pruebas objetivas de hechos o detalles en torno al delito. No hay preguntas genéricas o acontecimientos supuestos.

  • No siempre se puede realizar, y hay que tomar una precauciones mínimas para que sea fiable. El que evalúa tampoco debe conocer la verdad (evaluador “ciego”) en el caso de optarse por la versión oral ya que podría decir de forma ligeramente distinta las correctas, dando a entender a un sujeto inocente que esas son las de verdad.

Según lo anterior, sabemos que cualquiera que dé positivo conoce la verdad, ha estado allí y posiblemente sea el causante o cómplice. Aunque si el resultado es negativo no se tiene por qué excluir la posibilidad, sólo un positivo es concluyente de que al menos, estaba presente y conoce cosas que no debería conocer. Y es que pongamos un caso en el que los detalles del crimen son desconocidos popularmente, un individuo se conecta al polígrafo y alguien le va diciendo lo siguiente, y el sujeto repitiéndolo:

  • Entré en casa usando una llave. (Repite)
  • Entre en casa forzando la puerta. (Repite)
  • Entré en casa por la ventana. (Repite)
  • Maté a (nombre) en la cocina. (Repite)
  • Maté a (nombre) en el salón. (Repite)
  • Maté a (nombre) en la entrada de la casa. (Repite)
  • Maté a (nombre) usando un cuchillo. (Repite)
  • Maté a (nombre) asfixiándole con un hilo. (Repite)
  • Maté a (nombre) con una pistola. (Repite)
  • Cuando me fui el cuerpo quedó tirado boca abajo. (Repite)
  • Cuando me fui el cuerpo quedó ladeado. (Repite)
  • Cuando me fui el cuerpo quedó boca arriba. (Repite)


Y así, varias decenas de preguntas sobre hechos desconocidos para cualquier persona inocente y que no trabaje en el caso. Si el crimen se realizó entrando por la ventana, en la cocina, asfixiando a la víctima y el cuerpo quedo boca abajo, y otros muchos detalles, y el sujeto se activa simpáticamente en esos puntos, no se puede atribuir a un nerviosismo general por la carga de la pregunta. Las probabilidades de que un inocente se active justo en el momento en que dice la opción real sería más o menos la misma que ir a un examen con 100 preguntas tipo test, con 3 opciones y sacar un 90/100 sin haber siquiera abierto el libro e ido a clase. Prácticamente imposible. Eso sí, existe la posibilidad de que un culpable no se tense nunca, por eso digo que es prueba de culpabilidad pero no necesariamente de inocencia, aunque como comenté en la entrada anterior, es el ideal moral.

Lo de antes también se podría hacer en casos enseñando imágenes de distintas armas, distintos habitáculos... alguien que lo haya estudiado más a fondo será capaz de realizar estas cosas con 5 posibilidades y con cientos de detalles.

En todo esto juega mucha importancia también otro colectivo que suele interesarse demasiado en la que todo el mundo sepa la verdad y cuanto antes. Cuando los detalles de un crimen salen en prensa, lo de antes ya no se puede hacer, al menos no con esos detalles, y a veces puede no haber muchos más, con lo cual acabas de evitar una muy buena forma de reconocer la culpabilidad o de que esta sirva como una prueba más que es, desde luego, mucho más fiable que la que conocemos por cine y televisión.


Con este sistema no se podrían hacer programas de televisión como los que se hacen, ya que tiene que formar parte de una investigación policial en regla, con datos conocidos sólo para participantes y policía, y tiene que haber algún riesgo para el que lo hace. No se pueden hacer preguntas genéricas o abstractas, sino simplemente decir datos conocidos (lo que excluye preguntas como las que se suelen oír: “eres racista” o “nunca le pondría los cuernos a mi esposa”).

Seguramente deje más culpables fuera, pero lo que está claro es que no incluye tantos inocentes como otras pruebas (para todo hay un margen: un cómplice que considere que es mejor cargar él sólo con la culpa o un testigo presencial amenazado... De todas formas comparado con lo que sería la del sistema actual [entrada anterior] es claramente mejor. Al menos, estudiar más sobre esta otra posibilidad no lo considero un error. No es tan perfecto como la nariz de Pinocho, pero tampoco es un sistema despreciable, que cualquiera que lo ve opina que es falso y que fácilmente puede errar. Y claro, no siempre puede usarse, pero podría ser una buena herramienta en los casos en los que sí.

Como nota, hay otras técnicas para la evaluación de testimonio que no tienen que ver con marcadores biológicos, y que están basadas en estudios científicos serios y contrastados, pero que tienen que ver más con el discurso, la narración. Algunos son muy eficaces, y ninguno perfecto, pero también a mí me gustaría saber que operación te pueden hacer en la que te garanticen el éxito: aún recuerdo cuando me pusieron un contraste para hacerme una prueba neurológica y tuve que firmar un papel que decía que admitía que me la realizaran con un riesgo de 1 de 10000 de morirme. Y sólo para comprobar si tenía algo, no me quiero imaginar si me lo tienen que quitar.

Y a continuación, un vídeo que no tiene nada que ver con este polígrafo en concreto, pero sí con la temática general. Lo ví por primera vez en el blog de El guionista hastiado, y ahora compruebo que además lo subió él así que le doy las gracias:




Enlaces de interés:

· Antipolygraph.org: aunque está únicamente basada en el polígrafo popular, el de "sí" o "no". Y sus datos hablan de la eficacia del polígrafo como si no se pudiera usar de distintas formas. El polígrafo es muy eficaz, ahora, el polígrafo usado para evaluar la verdad o mentira, la culpabilidad o inocencia... eso depende de muchas cosas, y una de ellas es la técnica.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Evaluación del testimonio (I): pasado y presente conocido


"Realmente, en la historia sólo un indicador conductual y visualmente observable nos ha garantizado la veracidad o la mentira de las palabras de su propietario: la nariz de Pinocho"
Javier Urra Portillo (Libro "Jauría Humana: cine y psicología" pág 142)





Hay muchísimos mitos populares que acaban repercutiendo en la fama de los profesionales, y si además, la televisión ayuda a aumentarlos peor todavía. Pongamos el caso de las "máquinas de la verdad", que además no dejan de ser un nombre más sensacionalista y propio de la ciencia-ficción que otra cosa. Oficialmente se llama polígrafo, y se puede usar de formas completamente distintas a la que todos conocemos, y también relacionadas con el testimonio.

Si hacemos algo de historia dentro de la evaluación del testimonio, que es como se conoce a este aspecto dentro de la psicología forense, y nos centramos en los marcadores biológicos (aunque hay otros), estos están basados en la búsqueda del nerviosismo o más correctamente de la activación simpática. Nos encontramos por ejemplo un par de técnicas menos precisas pero que se fundamentan en lo mismo que el polígrafo entendido como prueba de veracidad.
En China hará 3000 años, por ejemplo, se usaba polvo de arroz. Le hacían metérselo en la boca al sospechoso y escupirlo. Si estaba mojado, entonces es que era inocente, si estaba seco, culpable.
En el “Juicio de Dios”, los israelitas también usaban la producción salival para saber si alguien era inocente o culpable (idea en la que se basa mi imagen del perfil). Se les hacía tocar un hierro candente con la punta de la lengua, y si se quemaba es que era culpable, en el caso contrario, era inocente. Todo lo anterior no era del todo infundado: cuando nos ponemos nerviosos salivamos menos. Otra cosa es a qué lo atribuyeran ellos y también el hecho de que hay más factores y personas más o menos nerviosas.
No hace falta pensárselo mucho para ver que teniendo en cuenta los castigos por la culpabilidad (y en el segundo caso lo que debe doler quemarse la lengua) muchísima gente se pondría nerviosa y dejaría de salivar aún siendo inocente.

En toda prueba que pretenda separar dos grupos, hay 4 posibles resultados, dos son correctos y dos incorrectos. Cada prueba se caracteriza por la fiabilidad para discernir entre unos y otros, que aplicada a la culpabilidad sería:
+ La cantidad de inocentes considerados inocentes
+ La cantidad de culpables considerados culpables
- La cantidad de inocentes considerados culpables (falso culpable) [o “el error de Otelo”]
- La cantidad de culpables considerados inocentes (falso inocente)

A la hora de crear un instrumento evaluador y utilizarlo tenemos que saber qué preferimos: ¿dejar libre a alguien culpable o castigar a un inocente? Creo que moralmente, la mayoría preferimos no castigar a un inocente aunque algún culpable más quede suelto, aunque eso depende de cada cual. Por ese motivo los métodos usados deberían ir en esa dirección, culpar a la menor cantidad de inocentes posibles. En la gráfica inferior se puede ver esto relacionado con el uso más popular del polígrafo, es simplemente orientativo para que se entienda la idea, nada más, no hay números ni datos en las que yo lo esté basando, es sólo ilustrativo.

evaluaciontestimonio01


Cada campana o curva de Gauss representa un grupo, culpables e inocentes, y el color en el que se tiñe cada parte de esas campanas es cómo lo considera la prueba que se realiza. Según la prueba, la línea de criterio puede estar más a la izquierda o la derecha y las curvas pueden estar más o menos separadas. Por ejemplo, en el caso del arroz y el "Juicio de Dios", la línea criterio podría estar considerablemente más a la derecha y las curvas más unidas (vamos, un desastre).

Con este sistema hay muchos inocentes castigados injustamente como consecuencia de la prueba, lo cual no debería ser aceptable ni concluyente. Es fácil que cualquier inocente se ponga nervioso ante una pregunta tipo: “mató usted...”, “usó usted un cuchillo...”, “ocultó usted el cuerpo...” o cosas similares. En ellas, lo que importa no es si conozco o no la verdad, sino que se enumeran cosas que ya se saben y a mí se me pregunta si lo hice o no.
Yo por poner un ejemplo, me pongo nervioso incluso cuando se me considera actor de algo que no he hecho realmente. A esto se le conoce como falso culpable o “el error de Otelo”, ya que este personaje consideró a su mujer Desdémona culpable de infidelidad por su nerviosismo, pese a ser inocente. El nerviosismo no es signo de culpabilidad ante preguntas genéricas de las que todos conocemos la respuesta. Y lo peor de la prueba es que ni siquiera subsana el hecho de que ningún culpable quede libre, puesto que también se puede ser considerado inocente habiendo cometido el crimen, sobre todo en casos de gente no precisamente muy emotiva donde podríamos incluir a los poco frecuentes psicópatas.


En programillas como "La máquina de la verdad", "La hora de la verdad", "En Antena", "El juego de tu vida" y semejantes, donde se juega con un sistema (y digo sistema entendiéndolo por método y herramienta técnica) y se le resta a su método el poco valor que tiene porque el actual es de por si un asco, se preguntan cosas sin sustancia o con poco riesgo, de forma equivocada y de hechos conocidos por todos, sin discriminar finalmente nada. Son simples frases que pueden ser contestadas con “sí” o “no” por todo el mundo y cualquiera se podría poner nervioso si le acusan de algo que no cometió. El polígrafo se puede usar mucho mejor, la maquinaria es muy fiable, el problema está en el método.

Pero su funcionamiento y método lo dejo para mañana [Evaluación del testimonio (II): hacia una "máquina de la verdad" más sincera]

sábado, 13 de septiembre de 2008

El efecto placebo en el cine

El criterio para decidir si algo está basado en hechos reales o no es demasiado arbitrario. Además de un recurso vil para conseguir que la obra resulte más impactante para el espectador. Cualquier historia dura, si comienza con un "inspirada en hechos reales" resulta más conmovedora, porque mientras la estás viendo piensas "¿y esto pasó de verdad?", y si el acontecimiento es muy cruel, violento o tétrico, la sensación que la película produciría por sí misma se multiplica.

Y parece que cada vez se toma más a cachondeo. Ayer veo el póster de "The Strangers" (Bryan Bertino, 2008) y veo escrito: "basado en hechos reales". Y claro, ves a dos personas atadas en una silla y con tres individuos enmascarados, dos con caras cómicas y otro que es una mezcla entre el niño deforme de "El Orfanato" y la rosácea momia de "Los Cronocrímenes", y uno ya empieza a imaginarse en la situación y sentir cierta cosilla.

No es algo nuevo poner un falso "basado en hechos reales" al principio de una película o en los pósters. La demostración está en "Fargo" (Joel Coen, 1996), y no sólo de que se puede hacer impunemente (¿no sería publicidad engañosa?) sino también de que funciona. "Fargo" estuvo nominada a mejor película y ganó el premio a mejor guión original (al menos no fue al adaptado). Ciertamente es una gran película, y considero que sería casi igual de efectiva con o sin hechos reales. Pero no puedo evitar pensar que hay una parte relacionada con pensar que era real. Es como los medicamentos, todos tienen efecto placebo, incluso los que realmente funcionan pueden funcionar mejor o peor si les sumas el efecto placebo, el cual va necesariamente unido a cualquier tratamiento. Está comprobado incluso en experimentos de doble ciego con morfina, donde esta puede perder una eficacia de hasta el 25% si no sabes que lo que te inyectan es morfina. Al menos, no estando basada en hechos reales, toma dos historias y las entremezcla, le añaden lo que ellos quisieron y bueno, no es mentira... es solo media verdad. Eso sí, como cantaron los Monty Python "half a bee is not a bee".

Pero con "The Strangers" es mucho peor. Resulta que está basada en hechos reales porque se lo imaginó el director cuando era pequeño. Que sí que sí, porque lo imaginó. Resulta que una vez picaron en la puerta de su casa preguntando por alguien, Y NO PASÓ NADA. Pero esa misma semana hubo robos en casas vacías del vecindario. Y como al director, también guionista, se le ocurrió pensar qué habría pasado si no les hubiera importado si había o no alguien en casa, resulta que ya está, basada en hechos reales. La película va de unos psicópatas que entran en una casa para torturar a los que viven dentro (lo cual, aparte de todo, se parece extrañamente a la curiosa "Funny Games" (1997) de Michael Haneke). Ni siquiera van con la intención de robar, sólo de pasar la tarde. Pues ala, ahí tenéis un engaño publicitario como la copa de un pino. Eso sí, para los asiduos a quedarse a los créditos finales de la película, hay obsequio. Este texto:

"Todos los sucesos de esta película son ficticios. Cualquier parecido con cualquier persona viva o muerta, etc, son una simple coincidencia"

Encima con pitorreo.

Enlaces de interés:
"Los extraños: ¿Basada en hechos reales?" por Redrum en el blog "La Calle Morgue" (Más información sobre la falsedad de los datos con los que se pretente apoyar que está basada en hechos reales.) [Añadido 21-09-2008]

martes, 22 de julio de 2008

Presos de nuestro cuerpo


"Hay quienes dicen que el cuerpo (soma) es la tumba (sema) del alma"
Platón en el diálogo "Cratylus"(Κρατυλος)



Hagamos un pequeño viaje, por la filosofía, la biología, la psicología y la filología, así como el cine y las artes gráficas aplicadas a este (los carteles).

La frase del inicio se pudo haber traducido de muy diversas formas, todas igual de correctas y al tiempo igual de inexactas, ya que ninguna sería idéntica por completo al original, aunque se intenta que el contenido sea lo más fiel posible a este. Dejémoslo en dos pequeñas aclaraciones: el sema puede ser tanto tumba como cárcel. Y otra: por cuerpo podríamos entender "forma" y por alma podríamos entender "esencia". Así, nos salimos un poco de la mera visión dualista sobre el comportamiento, y también de la religiosa, para entrar en una un poco más amplia, que es a la que realmente se refería el original, que no se reducía a la traducción literal dada.

Así, la esencia, aunque en teoría es independiente de la forma, es en realidad presa, límite, de esta. Nuestro alma sería presa de nuestro cuerpo, nuestra fisiología sería presa de nuestros genes, así como también nuestro comportamiento, y los significados serían presa de los significantes. He enumerado una a una las paradas del viaje. En el itinerario faltan el cine y sus carteles, ya que representan todas las anteriores y serán nuestro mapa:



Cuando Robert Hooke en el s.XVII observó tejido vegetal al microscopio, lo primero que le sugirió su afán científico-etiquetador al ver dicha muestra fue: "celdas" (pero como el hombre era inglés, lo pensó en su idioma -cell-, manías de los ingleses de no pensar en español).
También pensó en como llamarlo en latín, y lo llamó cellula. Pero no cellula como en célula, ya que no era una palabra nueva, cellula en realidad era el diminutivo en latín de cella (hueco), es decir, el diminutivo de celda, que sería celdita o celdilla. Cuando este término llegó a España, se optó por una traducción fonética más que de significado, y de ahí nuestra palabra célula. El primer traductor de este término ignoraba que en el año 1997 se usaría un juego de palabras para una película, o quizás lo sabía pero no le dió importancia, total, aún faltaban 3 siglos así que no le afectaba.

A causa de ese acontecimiento, cualquier angloparlante al leer el texto del póster observará que primero cell en "The prisoner. His cell" está influido por el contexto de prisoner, con lo cual adquirirá un significado de prisión, y después, al usar el contexto de célula visto en la imagen, adquirirá el biológico: célula, unidad biológica indivisible. Juntos ambos darán lugar a un juego de palabras casi obligado teniendo en cuenta la temática de la película, pero no por ello menos meritorio.
En cambio, para un español, es inimaginable el juego de palabras. Como mucho, se podría dar lugar a una metáfora visual, "El prisionero, su celda", donde celda tendría un único significado, pero al que se le sumaría una interpretación "es como si sus células fueran en realidad una prisión para él". Algo es algo... pero no es lo mismo, a pesar de llegar a una conclusión similar, el hecho de que sea una metáfora en lugar de una identidad común, le quita potencia a la frase.

Ni Robert Hooke ni el primer traductor de cell eran conscientes en su momento de que 332 años más tarde, los significados de sus palabras iban a ser prisioneros de sus significantes en un país llamado España. Aún cuando su significado profundo es el mismo en ambas lenguas (espacio vacío delimitado), al evolucionar con unas adquiere y en otras no una diferenciación de significante. Ya en la primera frase de Platón, las palabras fueron presa de su morfología, perdimos el juego soma/sema así como el múltiple sentido de sema (prisión/tumba), y ahora, en este póster, lo son de nuevo. Pero no es el único punto en el que el póster muestra que el cuerpo es una prisión para el alma.

Aquí, ya podríamos adentrarnos no sólo en los pósters de Gattaca, sino también en la película misma. La ciencia avanza progresiva y preocupantemente en el camino de quitarle valor a nuestra esencia (psicología) y dársela a nuestra forma (biología). Cada vez, el contenido de esas cadenas helicoidales, formadas por cuatro proteínas (adenina, guanina, citosina y timina) gana más espacio a nuestro alma. Alma, que no es otra cosa que nuestras vivencias, toda nuestra biografía, lo que anhelamos, lo que luchamos. Biología contra biografía.

Es como si esas 4 proteínas definieran por completo como actuaremos siempre, como si el aprendizaje y la memoria en sí no formaran parte de lo que hacemos. Hay cosas que no están en nuestro ADN, y nuestro futuro, no está escrito en un lenguaje de 4 caracteres. Es más, algunos individuos al saber que con sus 4 caracteres tienen un ADN digno de ser escrito por Shakespeare y un público demasiado agradecido acaban desperdiciando su talento, y otros cuyo ADN parece haber sido escrito por un analfabeto que consiguen éxito por tener un ambiente exigente. Y es que no todas las obras tienen iguales resultados al ser leídas por distintas personas. Quizás sea eso de lo que se olvidan ahora muchos científicos, del lector.