lunes, 15 de septiembre de 2008

Cuando los que dicen la verdad mienten


El siguiente documental ("The Story of Stuff") que pongo es muy interesante, está bien hecho porque además narra de una forma sencilla un tema bastante complejo. Pero en él me pasa algo que me fastidia bastante, y es cuando notas que alguien miente en alguna cosa aunque el fin sea el correcto y la mayoría verdad. Para mi gusto le quita credibilidad y fuerza, y en estos temas no se debería desaprovechar. Te quedas con la idea general sí, pero si les pillas diciendo algo que no es, sobre todo respecto a temas de datos, tamaños, números, empiezas a pensar que no engrosarían un poco más a parte de eso. El contenido que trata es el consumismo acelerado en el que estamos envueltos, el abuso de la materia prima natural, la gran cantidad de tóxicos, y lo poco útil que es el reciclaje.

Respecto a las mentiras que me ha parecido notar. Me refiero particularmente a cuando se pone a hablar de la obsolescencia percibida. Comenta que con los ordenadores, uno sólo tiene que cambiar en realidad una pequeña pieza al año para ampliarlos pero, como no encaja, hay que cambiar todo lo demás. Pero todos sabemos que no es así... vale, se refiere al microprocesador, no encaja en la placa base, pero eso no te obliga a cambiarlo todo, ni tienes que comprar uno al año, y en todo caso, sólo la placa base, que aunque sea muy grande no te lleva a tirar el ordenador entero. Pero si uno tiene que cambiar un disco duro sólo tiene que cambiar el disco duro, un grabador simplemente sería el grabador, la tarjeta gráfica o de sonido lo mismo.

Pero claro, cuando ella lo dice parece "dios, es cierto, tiramos un ordenador entero sólo por un microprocesador". Y suena a mucho y choca. Y entonces, ¿no inflará más cosas aparte de esa? Digamos lo de que tiramos un 99% de lo que compramos a los 6 meses (que suena a "no digo el 100% porque todos tenemos algo con más de 6 meses y me pilláis". Se supone que se refiere a cosas como los envases (la mayor parte de la basura), pero tal cual lo pone parece que cambiemos de muebles, electrodomésticos y demás cosas cada 6 meses. O que dormimos sobre almohadas muy tóxicas (que aparte de todo, no sé yo de donde saca esa mujer las almohadas ignífugas, pero creo que no es ni mi caso ni el de la mayoría, luego quemo la almohada y os cuento). Todo lo que tomamos es tóxico, la leche de las mujeres embarazadas es también muy tóxica (lo que más) para el niño porque vivimos en un mundo donde todo lo que compramos es tóxico...

Después también usa un ejemplo de obsolescencia percibida con las pantallas de ordenador. Precisamente, con la diferencia que existe, ¿sólo percibida? La calidad es muy diferente, y para la vista más, leer texto en una pantalla de tubo catódico cansa el triple. Creo que hubiera sido más apropiado que pusiera el caso de los coches (que algunos cambian cada nada, sobre todo en EEUU), los teléfonos móviles que ahora también tienen obsolencia prevista, yo me compré hace dos años uno caro pensando que me iba a durar más porque no quería comprar otro, y está hecho un asco (cuando el anterior había durado más), aunque de todas formas la gente compra un móvil al año sin falta de que el anterior esté estropeado. Cuando sale una pantalla plana se compra una y listo. No te compras una pantalla de ordenador nueva al año porque la obsolescencia percibida precisamente en el mundo de las pantallas de ordenador no es tan frenética como en otros productos. De la misma forma con las pantallas de televisión la obsolescencia no tiene el mismo ritmo, lo que pasa que estamos justo ahora en medio del cambio y aparenta más. ¿Que sigue siendo un poco idiota? Pues sí, esta lleno de gente que compra una pantalla 16:9 y lo ve todo aplastado, o que compra una HDFull y la conecta con un cable que no aprovecha el potencial... Sí, es cierto, compramos cosas que son más de lo que necesitamos y ni sabemos usarlas sólo porque nos las venden. Pero ese no es el peor caso de obsolescencia percibida. También comentar que al menos a mí siempre me dijeron que los envases con 3 materiales (aluminio, cartón y plástico, vamos, tetabriks) sí se pueden separar, y de hecho lo hacen.

Y claro, cuando vas a la página, después de haber visto todo esto de que nos crían (es cierto) en la cultura de comprar, comprar, comprar (shop, shop, shop) y lo que la exaltaron los políticos en ciertos momentos, y lees que la única forma de conseguir de ellos el documental con una calidad aceptable es pidiéndoles un DVD por 10€ (casi 1€ por minuto de documental). Eso sí, en concepto de donación... dicen. Te ponen una versión para descargar en .mov, pero la calidad es baja, y claro, lo atribuyen a problemas de ancho de banda... (¿y por qué no dejan bajarse directamente el flash que tienen en la página principal? ¿Ese no consume ancho de banda?) pero problemas con la grabadora de DVDs a 10€ la unidad no tienen. Tranquilos, pagando nunca hay problemas.

Aún así es muy recomendable, está bien hecho, y creo que debería hacérsele más caso. Os lo dejo subtitulado en español. Dura unos 12 minutos. Y las mentiras se pueden ignorar. Todo el mundo miente. Y también dicen muchas más verdades así que se le puede perdonar.


sábado, 13 de septiembre de 2008

El efecto placebo en el cine

El criterio para decidir si algo está basado en hechos reales o no es demasiado arbitrario. Además de un recurso vil para conseguir que la obra resulte más impactante para el espectador. Cualquier historia dura, si comienza con un "inspirada en hechos reales" resulta más conmovedora, porque mientras la estás viendo piensas "¿y esto pasó de verdad?", y si el acontecimiento es muy cruel, violento o tétrico, la sensación que la película produciría por sí misma se multiplica.

Y parece que cada vez se toma más a cachondeo. Ayer veo el póster de "The Strangers" (Bryan Bertino, 2008) y veo escrito: "basado en hechos reales". Y claro, ves a dos personas atadas en una silla y con tres individuos enmascarados, dos con caras cómicas y otro que es una mezcla entre el niño deforme de "El Orfanato" y la rosácea momia de "Los Cronocrímenes", y uno ya empieza a imaginarse en la situación y sentir cierta cosilla.

No es algo nuevo poner un falso "basado en hechos reales" al principio de una película o en los pósters. La demostración está en "Fargo" (Joel Coen, 1996), y no sólo de que se puede hacer impunemente (¿no sería publicidad engañosa?) sino también de que funciona. "Fargo" estuvo nominada a mejor película y ganó el premio a mejor guión original (al menos no fue al adaptado). Ciertamente es una gran película, y considero que sería casi igual de efectiva con o sin hechos reales. Pero no puedo evitar pensar que hay una parte relacionada con pensar que era real. Es como los medicamentos, todos tienen efecto placebo, incluso los que realmente funcionan pueden funcionar mejor o peor si les sumas el efecto placebo, el cual va necesariamente unido a cualquier tratamiento. Está comprobado incluso en experimentos de doble ciego con morfina, donde esta puede perder una eficacia de hasta el 25% si no sabes que lo que te inyectan es morfina. Al menos, no estando basada en hechos reales, toma dos historias y las entremezcla, le añaden lo que ellos quisieron y bueno, no es mentira... es solo media verdad. Eso sí, como cantaron los Monty Python "half a bee is not a bee".

Pero con "The Strangers" es mucho peor. Resulta que está basada en hechos reales porque se lo imaginó el director cuando era pequeño. Que sí que sí, porque lo imaginó. Resulta que una vez picaron en la puerta de su casa preguntando por alguien, Y NO PASÓ NADA. Pero esa misma semana hubo robos en casas vacías del vecindario. Y como al director, también guionista, se le ocurrió pensar qué habría pasado si no les hubiera importado si había o no alguien en casa, resulta que ya está, basada en hechos reales. La película va de unos psicópatas que entran en una casa para torturar a los que viven dentro (lo cual, aparte de todo, se parece extrañamente a la curiosa "Funny Games" (1997) de Michael Haneke). Ni siquiera van con la intención de robar, sólo de pasar la tarde. Pues ala, ahí tenéis un engaño publicitario como la copa de un pino. Eso sí, para los asiduos a quedarse a los créditos finales de la película, hay obsequio. Este texto:

"Todos los sucesos de esta película son ficticios. Cualquier parecido con cualquier persona viva o muerta, etc, son una simple coincidencia"

Encima con pitorreo.

Enlaces de interés:
"Los extraños: ¿Basada en hechos reales?" por Redrum en el blog "La Calle Morgue" (Más información sobre la falsedad de los datos con los que se pretente apoyar que está basada en hechos reales.) [Añadido 21-09-2008]

viernes, 12 de septiembre de 2008

¿Qué hace falta para detener el tráfico de una ciudad?

¿Cojones? Bueno, hoy ha sido uno de esos días en que me he alegrado de ser usuario habitual del transporte público, al menos para asuntos de trabajo. Lo de arriba para quien no lo conozca es Oviedo, conocida entre otras cosas porque le gusta mucho a Woody Allen y porque el sonido más habitual allí es el claxon. Hoy hubo concierto.

Al salir de la estación, el edificio rojo arriba a la izquierda, procedo a atravesar la que es la calle principal, Uría, y me encuentro con los músicos habituales. Pero mirando a lo lejos, se notaba que debía ser algo gordo, no un simple atasquillo. Tan interesado estaba, que modifiqué parcialmente la ruta para darme cuenta de que era más de lo que imaginaba. Lo que ven en rojo es el atasco que yo vi con mis ojitos, lo naranja, lo que estimo por la baja, llegó a producirse, hasta que llegué al foco del atasco.

¿Qué había? No era una accidente gordo. Tampoco era un roce entre dos conductores que no querían mover el coche para que lo viera bien el seguro. Ni siquiera un coche averiado en un lugar complicado.

La gente miraba al coche y su conductor, como si fuera idiota. Creo que lo entiendo. Había un hombre apoyado en el coche con los brazos cruzados, una pasividad absoluta, pese a que se oían pitidos continuados. ¿Tenía el coche averiado? Quizás, pero pese a todo, estaba en una zona óptima para causar las menos molestias posibles, ya que siendo cuesta abajo considerable, sólo precisaba quitar el freno de mano y aprovechar la ley de la gravedad para meterlo en el enorme hueco que había entre otros coches estacionados (en amarillo).

Pensé en ayudarle, pero la verdad, su pasividad me parecía tan grande que no parecía importarle. Yo me habría puesto de los nervios buscando ayuda si me viera en una situación así sin saber que hacer. Vacilé y me fui. Afortunadamente vi a la policía local y decidí ser buen samaritano y cuanto menos, avisarles. Hice bien, aunque les habían avisado les dijeron mal la calle, con lo que se habría alargado el problema. Uno de los policías fue andando hasta allí y yo me conformé con verlo de lejos.

Me quedé impresionado cuando, nada más llegar el policía, el hombre movió el coche. Lo único que imagino le dio tiempo a hacer al policía fue decirle "por favor, aparte el coche". Hizo exactamente lo que se podía hacer incluso habiendo una gran avería. Lo aparcó entre los otros coches, imagino que aprovechando la cuesta abajo. O quizás no aprovechó nada porque funcionaba. Me gustaría saber por qué motivo se produjo un atasco así. Intuyo que en realidad, ni siquiera estaba estropeado el coche, y eso aumenta más mi curiosidad. ¿Por qué un hombre detiene su coche porque sí en una vía cualquiera y se queda de brazos cruzados?. Espero leer mañana algo en el periódico para enterarme.

Resulta sorprendente pensar como un coche parado en una calle cualquiera, el tiempo suficiente, es capaz de paralizar tanto en tan poco tiempo, y todo aparentemente porque sí. Y de la misma forma funciona nuestro sistema sanguíneo, y si a un trombo le da por bajarse y cruzarse de brazos...

Por cierto, lo primero que me sorpendió es que a nadie se le ocurrió, viendo que iba a durar mucho tiempo, apagar el motor del coche. Ya no por medio ambiente, sino por economía. Ahora, el claxon no se le olvidó a nadie, cuando era evidente que no valía para nada.

jueves, 11 de septiembre de 2008

La ciencia del sentido común (II): lo que no imaginamos falsado

[Continuación de "La ciencia del sentido común (I): lo que ya sabíamos".]
En la entrada anterior que era el aperitivo, comentaba lo curioso que era que cosas tan de sentido común, algunas tan pegadas al pensamiento popular en forma de frases célebres o más frecuentemente de refranes, fueran de todas formas objeto de estudio científico con una investigación en toda regla. Pero no son las únicas cosas de sentido común que se estudian, hay algunas que mucha gente considera tan importantes a un nivel ético, que jamás se las imaginarían falsadas. Aún así, algunos estudios se atreven a realizar la prueba para, eso sí, no falsarlo nunca y dar una respuesta que curiosamente ya la ética respondía antes.

En cierto modo yo considero todo esto una especie de búsqueda de, por decirlo de alguna forma, "una religión". Afortunadamente, no de una basada en uno o varios dioses con criterios extravagantes y muchas veces, discriminatorios, sino de una empírica y demostrable. Pero el hecho de que no consideremos suficiente la ética, la razón, y necesitemos que algo nos lo demuestre, que nos diga textualmente es así, es como si en este mundo cada vez más ateo, precisaramos aún de una tabla de mandamientos, en formato de leyes y demostraciones científicas.

· Hipótesis nula: Todos los humanos somos iguales
· Hipótesis alternativa: No todos los humanos somos iguales
Quién se imagina que salga un estudio en el que se diga con una supuesta base empírica, ya que de hecho, poca gente se lo creería: los blancos son más inteligentes que los negros, las mujeres no son igual de eficaces en el trabajo que los hombres, los homosexuales no están igual de capacitados para ser padres que los heterosexuales1, las diferencias entre la gente políticamente de izquierdas y derechas existe a nivel estructural en el cerebro.

Cabe señalar que hay gente que intenta demostrar la desigualdad con deseos de que exista y otros todo lo contrario. En los primeros cuando lo miras de cerca, uno se da cuenta de que es un estudio sesgado por x o por y. En muchos casos, sólo por la hipótesis (como en el caso de cerebro/ideología) ya el planteamiento es directamente absurdo e ilógico, pero oye, ¿por qué casualmente no podría salir que es cierto? Y yo me repito "no es posible, no". Y ahí está el detalle, ¿por qué resulta que la ética tiene razón y siempre resulta que, pese a diferencias individuales, no colectivas, todos somos iguales? Y si "se demuestra", siempre se encuentra algo en el estudio que huele a engaño, o hay un factor cultural y/o aprendido que no se tuvo en cuenta... ¿Acaso la ética no tiene todas las respuestas pero alguna gente se empeña en ignorarlas? Y lo hace hasta tal punto que incluso busca una demostración empírica.


· Hipótesis: la violencia no es la mejor forma de...
· Hipótesis alternativa: la violencia es la mejor forma de...
...educar, resolver un conflicto, hacerle ver a otra persona que tienes la razón, conseguir convencer a alguien de algo, hacer una tarea indeseable, conseguir tus objetivos... da igual, lo que sea. Al final, lo único que se demuestra en lo que la violencia es útil siempre es en hacer daño. Cualquier otra cosa nos parecería inaceptable. Es evidente, imagínese que un día leemos en el periódico que la mejor forma de enseñar matemáticas es a base de ostias, que resulta que se aprenden mucho más rápido, demostrado con un experimento científico muy controlado. ¡Qué! ¡Imposible! Pues oye, resulta que de nuevo, la ética lleva mucho más de 2000 años con la solución, pero nosotros tuvimos que experimentar para comprobar que de hecho, la violencia es un asco. Y si la usamos es literalmente por animales, porque en la selva, sabana, tundra o montaña, la violencia viene muy bien, porque los animales lo del diálogo lo tienen difícil y no queda otra. Pero para nosotros está anticuado, y la verdad, la violencia no sólo hace que sea más difícil aprender, ganar disputas o conseguir algo de alguien, sino que encima el acto de ponerse furioso acarrea consecuencias negativas para el organismo, especialmente si se alarga en el tiempo, ya que es causa de estrés. Y es que en cierto modo, si no estuviera tan biológicamente arraigado además de apoyado por ciertas ideologías, en sí, en cuanto a su utilidad, la violencia estaría tan condenada a desaparecer a lo largo de la evolución humana como el apéndice o el pelo que nos queda.


Pero aún hace falta que nos lo demuestren, aún no queda claro, la literatura y filosofía no son suficientes en un mundo que sabe lo que le conviene pero precisa pruebas. Somos iguales, ¿me lo demuestras?, la violencia es mala, ¿me lo demuestras? Imagino que aunque claro, yo hablo como si hubiera una única posibilidad obvia y correcta, hay más, y a esa gente hay que convencerla de que existe. Y para ese fin se creó la ciencia. Afortunadamente.


Enlaces de interés:
1. Estudio de María del Mar González a favor de que los homosexuales sí están capacitados para la paternidad

martes, 9 de septiembre de 2008

La ciencia del sentido común (I): lo que ya sabíamos

Dividiré esta entrada en dos, por temática y por longitud, mejor no ser pesado. La de hoy, con algunas cosas más obvias, que está bien saber pero no tienen mayor trascendencia social. La del próximo día, con lo que me mosquea un poco más, pero al mismo tiempo me alegra que sea así, con una carga más sociocultural ("La ciencia del sentido común (II): lo que no imaginamos falsado").


Estaba leyendo un libro en el que comentaba, en relación al apoyo social: "los estudios que se han realizado durante las últimas décadas han mantenido la hipótesis de que el apoyo social tiene efectos beneficiosos en la salud física y mental de las personas". No creo que a nadie le resulte raro, y como yo, muchos pensaron -"Ya, ¿y para eso hace falta mucho estudio?"- Y la verdad, pues sí, hace falta. Demuestran cosas que son un poco obvias de antemano, a veces me resultan de perogrullo. Pero es lo correcto después de todo, la ciencia debe demostrar qué es y no cierto de aquello que pensamos, y no todo van a ser descrubrimientos revolucionarios. Además, resulta gracioso si uno se pone a pensar que, aunque no lo reconozcan, sus hipótesis no son más que frases célebres, dichos... ¡están falsando el refranero popular! Y bien que hacen, por norma general no soporto los refranes, y algunos, aunque tengan razón (la gente los suelta para todo, por soltar).

Por eso, cuando niegas algo que todo el mundo creía obvio es perfecto, para lo que realmente está la ciencia, eliminar otra falsa creencia en la que todo el mundo confiaba. Pero cuando resulta cierta es un poco inevitable pensar "eso lo sabía Aristóteles hace 2.300 años y no tenía ni calculadora, bueno, no tendría ni ábacos". Lo más triste, es que la gente normal siempre le va a hacer más caso al refrán que a lo que demuestre el mejor científico del mundo, o muchas veces no le hará caso a ninguno de los dos.

Pero lo que sí que creo es que, al menos, podrían mencionarles ¿no?, en agradecimientos. Sería un detalle.

· Hipótesis: "Mens sana in corpore sano" (Juvenal)
Hipótesis alternativa: "Mens sana ≠ corpore sano"
Este hombre no necesitó comparar el estrés ni los trastornos mentales con la longevidad, ni el ejercicio con la mejora del estado de ánimo, ni muchas cosas similares que se estudian todo el tiempo. Simplemente dijo algo que lo englobaba todo a la perfección (y en latín): la salud está en el equilibrio mente/cuerpo. Qué menos que un "Agradecimientos a Juvenal" al inicio de esos artítulos o ponerle en la bibliografía. Pero no, mejor adjudicárselo todo a ellos. Qué egoísmo...


· Hipótesis: "Más vale solo que mal acompañado." (Refrán popular).
Hipótesis alternativa: "más vale mal acompañado que solo"
Refrán demostrado científicamente, gracias a Julianne Holt-Lunstad, Wendy Birmingham y Brandon Q. Jones, en su estudio "Is There Something Unique about Marriage? The Relative Impact of Marital Status, Relationship Quality, and Network Social Support on Ambulatory Blood Pressure and Mental Health." Para más datos, el estudio hace una estadística en la que se comparan las tensiones arteriales de tres grupos de sujetos: casados felices, casados infelices, y solteros. A más tensión, peor salud cardiovascular. Los resultados fueron que lo mejor de todo es estar casado si es un matrimonio feliz, ahora, si este no es el caso "más vale soltero que casado infelizmente".

· Hipótesis: "La pobreza es la madre de la revolución y el crimen" (Aristóteles)
Hipótesis alternativa: "La pobreza no tiene relación con revoluciones ni crímenes"
Está también lleno de estudios en los que se calcula la riqueza de distintas zona y se compara con el número de delitos, la gravedad de estos y el tipo, la formación de bandas, características de bandas... pues nada, Aristóteles no necesitó hacer ni una suma, sólo tuvo que observar a su alrededor (y sí, cierto, ser una de las mentes más brillantes de la historia).