jueves, 28 de agosto de 2008

Cosas que perdimos en el doblaje: Amélie


No pretendo que el sentido de la entrada sea ir en contra del doblaje ni a favor del subtitulado. Cada uno debe decidir, y es bueno que se pueda decidir. Pero hay cosas, pequeños detalles, que no son culpa del acto de doblaje en sí, no destrozan la película ni modifican su sentido, pero sí hacen perder esas pequeñas cosas que hace un director cuando mima su obra. Hace poco vi Amélie en versión original (Le Fabuleux destin d'Amélie Poulain), y encontré uno de estos detalles.

Ya había visto la película un par de veces (una de ellas, doblada). Esta tercera vez, me percaté de algo que no recordaba haber notado en el doblaje. Fue en la escena en que Amélie recorta unas cartas para componer una nueva que devuelva a una mujer las esperanza de pensar que su marido la quería y no la abandonó. En la versión original, se puede apreciar claramente en la lectura de la carta como hay unos cortes artificiales entre palabras. Además, el sonido "ambiental" que se había oído al leer las originales, se oye de forma clara. [Lo más importante está a partir del minuto 2:25]



En la versión doblada, en cambio, sólo podemos notar con más dificultad ese sonido ambiente, ya que el volumen de las voces es más alto. Pero eso no es lo único y más importante, sino que el doblador leyó de nuevo la carta, entera, del tirón, y nadie se molestó en simular cortes, ni el actor en hacer más artificiales las pausas. La sensación de falsedad en la carta, y la facilidad de identificación con una carta concreta de las originales, se pierde. Además, es una pena, ya que se pierde una escena puramente cinematográfica, ya que sería imposible hacer algo así por escrito, ya que los textos no tienen pausas artificiales ni sonidos de fondo del momento en que se escribió la carta. [El siguiente video es sólo el fragmento de interés para la entrada, para ver el video anterior doblado al completo pincha aquí]



¿Tan difícil era tomarse la molestia de simular ese pequeño detalle?

2 comentarios:

La navaja en el ojo dijo...

En nuestro blog sobre traducciones yo siempre comento eso: que los doblajes se hacen muy bien en España, pero lo que no se hace nada bien son las mezclas de sonido que acompañan a esos doblajes: se suele dejar la banda internacional muy bajita y se pierde todo el ambiente. Si la cosa ya es elaborada, como lo que señalas tú, entonces "apaga y vámonos" porque seguro que no se van a tomar la más mínima molestia. Además, en este caso es posible que ni ellos se hubiesen dado cuenta de que era así en francés, o sea que a lo mejor desde la productora les podrían mandar notas con indicaciones de este tipo a los estudios de sonido extranjeros en los que van a doblar su peli. Sería una buena costumbre que podrían tomar: tener en consideración al público extranjero con ayudas así.

Javier Chacón dijo...

Sí, la verdad es que por lo demás no diría que Amélie tiene un mal doblaje. Pero estos detalles son una pena. Sería un enorme detallazo que tuvieran en cuenta esas cosas para comunicarlas a los traductores/dobladores, como según parece hizo Tolkien con los apellidos de los hobbits, que quería que sonaran muy cercanas al lector de cada país. La verdad, siempre debería tenerse un documento adjunto con "las intenciones" en lugar de sólo uno con "los contenidos".

Respecto a tu blog "switch off...", uno de mis favoritos y de los que más disfruto de las actualizaciones. Me gusta cuando sientes que siempre aprendes algo. Ah y cierto, me alegro de haberte descubierto la página de Tubau. La blogosfera es como los 6 grados de Kevin Bacon.