domingo, 17 de agosto de 2008

WALL·E: Primera joya del año


Era un año flojo para el séptimo arte. Poca originalidad y poca calidad. La primera a veces está sobrevalorada, y mientras la segunda sea buena, se puede ignorar la primera o incluso creer que la hay cuando no es tanto así. La primera gran película que he visto este año, no es precisamente original. WALL·E podría también ser Chaplin en el futuro, Buster·E o 'El Hombre Mosca' de la animación 3D. La historia, el personaje y el método no son nuevos. Cambia el escenario, y la sustancia de la que están hechos los protagonistas, pero todo nos traería de vuelta al inicio, al cine mudo. Lo que ha despertado al cine del año 2008 ha sido lo que lo despertó en los inicios del cinematógrafo.

Aunque esté adornada con un trasfondo de ciencia-ficción, de gran calidad sin duda, pocos futuros apocalípticos se han visto tan desoladores como los primeros minutos de WALL·E, sigue siendo en cierto modo eso, un adorno para la verdadera historia, un pobre robot que se siente solo, y se lleva sintiendo solo 700 largos años. Y tras tanto tiempo de soledad, tras haber adquirido una personalidad y una capacidad emotiva viendo una y otra vez la misma película, por fin, encuentra lo que todos ansíamos: conocer a nuestra compañera ideal. Y esa parte, cualquiera que se haya enamorado, sabe que no es la más difícil, y es que esa viene después, y en este caso, viene a lo grande.


La soledad, del amor, de la búsqueda de reconocimiento por aquellos a los que amamos, y el hacer todo por ese objetivo. Ese "todo", es la ciencia-ficción de la película, y si no fuera porque es muy buena y tiene mucho contenido, se podría decir que no es más que un macguffin, y así podría haber sido, si no fuera porque Pixar no se conformó con eso.

Y cuando uno está viendo una película de animación 3D, y de repente no ve 2 robots, sino 2 emociones, cuando dos lentes nos transmiten ternura y dos lucecitas nos transmiten amor, cuando unos pitiditos son enfado y un simple gesto robótico es frustración, cuando sientes, te emocionas, lloras, y harías cualquier cosa porque un pequeño robot cuya única función es limpiar sea feliz, nada más importa. Entonces, significa que te ha tocado hondo, y tú mismo dejas de ser una persona para convertirte en otra emoción y fundirte con la película.

Y lo más sorprendente, es que se puedan conseguir maravillas así, con la sencillez y falta de diálogo de la película, que no es una sencillez real, sólo aparente. Y todo, con una idea que cualquier otro con menos imaginación y amor por el cine habría desechado:

"Que pasaría si un día nos fueramos todos de la Tierra y alguien se olvidara de apagar el último robot"

Algunos harían un chiste, otros un cuento corto... Pixar hace una maravillosa película de amor y ciencia-ficción y cuenta una de las epopeyas más curiosas del mundo, con humor y con pasión. Como las grandes historias deben ser contadas.


Enlaces de interés:
· "Buster-E". El comentario de la película y el género slapstick que realiza en su blog "El Guionista Hastiado".
· "Mágico romanticismo espacial". Artículo sobre WALL·E en la sección "cinematografía" de ZonaDVD.com [Añadido el 23-08-08].