martes, 5 de agosto de 2008

Un tercio de Adulterio

He tenido la fortuna de poder disfrutar de esta obra de teatro antes que una gran cantidad de españoles, el 2 de Agosto en el Teatro Jovellanos de Gijón. "Adulterios", título en español de la obra de Woody Allen para teatro "Three one-act plays". El cambio de título ya se había llevado a cabo antes de la representación en España con Verónica Forqué como directora y la versión de Nacho Artime, eso sí, en su publicación se había añadido el subtítulo "Tres comedias de un acto", no siendo así en la obra representada. Y parece una tontería, pero es que mientras el título sí se le puede poner a esta obra sin levantar sospechas tras su visionado, jamás se habría podido poner el subtítulo.

El motivo es tan obvio una vez conocido que resulta hasta un poco ofensivo, y se salva porque el resultado fue satisfactorio si se obvia el texto original. Se han comido dos tercios de la obra. Como lo digo, dos tercios. La obra original tiene tres actos, cada uno con una historia distinta sobre el adulterio, mientras que en la representación española sólo se nos muestra el tercer acto, Central Park West.

Todo el público quedó muy satisfecho, la obra fue divertida, agradable, y para estar recién estrenada, el día anterior, 1 de agosto en Avilés, se notaba que estaba bien consolidada. Pero deduzco, la mayor parte de la gente no sabía que la obra original era considerablemente más larga y variada.

Así, aún satisfecho, el público fue parcialmente engañado, al ahora considerar para sí mismos que han visto una obra completa de Woody Allen cuando no es ni mucho menos el caso. Es como si en "Amores Perros" se hubieran comido dos historias en la sala de proyección, no habríamos visto "Amores Perros". De la misma forma, aunque el sábado viera una buena obra, yo no vi "Adulterios", sino que vi el segmento final Central Park West de la obra "Adulterios". Digo yo, al menos, podrían haberse molestado en llamarla "Adulterios (Central Park West)" y moralmente habrían dado toda la información, pese a que unos ya conocedores de la original lo entendieran y otros que la ignoraran no.

La obra, relativamente breve, sin intermedio alguno, contó con un buen trabajo actoral, mención especial al papel de Miriam Díaz Aroca, haciendo de la rubia más tonta que haya habido en un escenario, tremendamente divertida, y también la protagonista María Barranco como irónica y pedante psicoanalista newyorkina, con un mordaz sentido del humor que representa con habilidad. Acompañándolas, Fernando Acaso con su potente voz y llamativa gestualidad, Fermí Herrero, cómodo en el papel que normalmente habría tenido Allen, neurótico y de apariencia débil, así como Paloma Bloyd, con una corta pero imprescindible aparición, a la que dota eficazmente de ingenuidad.

Diálogos ágiles y divertidos, eficazmente adaptados para ser mejor entendidos por el público español, sin cambios significativos y sí necesarios, simples nombres de comercios o asociaciones desconocidos aquí y que en el texto escrito de Fabula Tusquets habían solucionado con notas a pie de página. Es decir, un genial tercer acto de "Adulterios". Pero, ¿y los otros dos? ¿Y el montón de gente que se quedó satisfecha con una obra incompleta? Bueno, al menos se quedó satisfecha.

Como ya dije, considero recomendable esta obra, estará incompleta, pero la parte que representa está hecha completamente.


Enlaces de interés:
· Enlace a la página "Adulterios" del Teatro Jovellanos de Gijón (incluye enlaces a tres críticas en periódicos asturianos que añado a continuación)
· "Crítica de 'La Nueva España' 1", "Crítica de 'La Nueva España' 2" y "Crítica de 'La Voz de Asturias'".